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Delirio

Te tengo en la punta de los dedos. Te escribo como si pudiera tocarte, como si pudieras sentir mis llemas deslizándose por tu espalda. Como si me observaras de reojo esperando una respuesta al suspiro que acabas de soltar. Dejo caer un beso en tu cuello, resbala con mis palabras a tus manos que detienen tu cabeza sobre la almohada. Siento tu palma en mi rostro. Me acerco. Me tienes donde sé que me querías y te sigo escribiendo como si te tuviera de frente. Te recito mis palabras al oido. Sientes mi respiración que transmuta en un vaho apenas perceptible. Puedo sentir que me miras, aunque no lo sé por cierto. Puedo sentir tu mano subiendo suavemente por el contorno de mi brazo, hasta mi hombro. Juegas con las pecas, eso también lo percibo. Las cuentas, paseas tu dedo sobre ellas descubriendo formas que nadie conocía. Ahora tú también me tienes en la punta de tus dedos. Escríbeme como si pudieras tocarme.

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