Inevitablemente, la casa cayó desmoronándose a su alrededor. Elisa miraba el firmamento entre los escombros. Las estrellas resplandecían a lo lejos y ella supo, en un instante, que nada de lo que había a su alrededor era real.
Érase una vez un hada de color morado... su historia fue escrita en la puerta de una chica con una cama de princesa loca de manicomio y unos audífonos que transtornan la realidad a su paso. Algún día le tomaré fotos y podrán leer lo que de ella fue.
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