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El reloj de arena


El arena bajaba lentamente por el orificio de cristal. Elena miraba el reloj de arena con una atención anormal.  Ricardo la miraba a ella, recostado sobre la pared, impaciente. Los minutos transcurrían como humo entre los dedos, ellos esperaban  en el salón creyendo que el tiempo no podría ir más lento. Elena se levantó de su asiento, dio la vuelta al reloj y se paró frente a la ventana. Ricardo se sirvió una copa de vino, se sentó en el sillón. Elena volteó hacia el reloj de manecillas. No va a llegar, ya pasaron casi dos horas. Vendrá,  dijo él, tiene que hacerlo. ¿Y si no? Pues nos vamos sólo tú y yo, ése es el plan. Elena vio la luna reflejándose en el cristal del  auto que los esperaba afuera, sintió un escalofrío fugaz recorrer su cuerpo, le temblaron las manos. tengo un mal presentimiento.  Sólo unos  minutos más. El viento comenzaba a erizarle los sentidos. Ricardo vació la copa y salió de la habitación. Elena vio una sombra junto al auto y se sintió aliviada. La sombra entró a la casa, abrió la puerta de la habitación, detuvo el  reloj de arena y se acercó a la mujer por la espalda. Elena no pudo gritar. Ah, llegaste. Sí, justo a tiempo, como lo planeamos. Ella no sospechó nada. Perfecto, ¿me sirves una copa? Ricardo tampoco  supo cómo su cuerpo terminó abandonado junto al reloj de arena.

(Cuento embriagante en una botella, 22-05-12)

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Ensueño

Hoy desperté entre flores de mármol, frías y tersas, pétalos de roca labrada que inertemente eran inmunes al tiempo. Hoy volaba con alas de cartón en un cielo empapado de dudas, caí en un cráter lleno de espuma corrosiva y es que la Tierra estaba celosa de mi vuelo. Hoy caminé entre hiedras con los pies desnudos, sentí el dolor en las plantas y las pupilas, entonces un clamor monotónico calló mis lágrimas. Hoy me vulneraron miles de voces monocromáticas, monosilábicas, persistentes en su aullido aturdidor, despechado y despreciante, desmerecido. Hoy tuve sed de un agua que no se bebe, navegué desiertos en su búsqueda y encontré arena movediza. Hoy no cerré los ojos para no perderme nada, para viajar entre imágenes y palabras que lo dijeran todo, lo expresaran todo, lo supieran todo. Hoy desperté en contra de mi voluntad, abrí los ojos sabiéndome ignorante y quise volver a soñar pero las flores de piedra se habían perdido para siempre.

Desire

Falling... the ocean swallows my heart, my brain, I think no more. I got lost in the sea. That's all.  Falling... deep. I feel the water in my launghs, the heavy burgain of the past running deep into my throught. I'm guessing is some sort of redemption, the killing of a shadow. No, I am not suicidal. I just want to eliminate the nasty feeling of that someone who's being watching me all this time. So... I got myself into the ocean, swalloed the water in an impulse for redemption... redemption. Cleansingnes -what I need. It is a crazy desire -I know, yet a strong desire. I must go for it. I must let myself go into the ocean, fall into the water, go deep... deeper... deeper. The water is cold, solid and so blue it almost feels black. My body is a mere mass of colapsing air. Nothing is left to be told, to apologise, to forget, 'cause everything if washed by the salt pushing it out of my skin. Heavyly, I fall. Once my feet had touched the bottom -rock bottom- I begin the jo...