Ayer soñé contigo, estábamos en tu viejo cuarto, yo recargada en el marco de la puerta, tú al fondo observándome parado con los brazos cruzados sobre el pecho. Hablamos por horas. Me hablaste de mi madre como sueles hacerlo con tus ojos de viejo, con tus palabras de conocedor me indicaste los caminos a seguir de ser inútiles algunas palabras, me hablaste de mi abuela, volteaste la mirada como siempre lo haces cuando hablas de ella para que no se note la nostalgia de tus ojos, me hablaste pausado de lo que sucederá pronto y me pediste, como siempre lo haces, que la cuide de cerca. Así eres tú... así siempre fuiste, cauteloso y callado. Ahora me hablas, te veo entre sueños y conversamos largo y tendido, me hablas de ayer, de hoy y de mañana con la sabiduría que tus canas te han dejado. Permaneces en el cuarto, vigilante, atento a los movimientos de todos los que pasamos por ahí, sonríes al ver a los más pequeños correr y brincar como chapulines, ya no gritas, sabes que nada perturba tu s...
Conversaciones en el vacío de muchas voces.