Ir al contenido principal

Mario

- Quiero un beso de tus labios.
- Síguelo esperando...
- Por qué me torturas.
- Por que me sigues buscando.
- Anda, no seas mala, ya déjame probarte, sólo una vez... qué tal si te gusta.
- Y qué pasa si no...
- Pues hasta ahí la dejamos.
- No me convences.
- No seas tan testaruda, anda...
- No seas tan rogón, véte a tu casa y déjame en paz. Seguro tu mujer te está esperando.
- Ya te dije que no es mi mujer, es mi hermana.
- Aún así... te ha de estar esperando, ya es tarde.
- Ay, contigo, pero algún día caerás, verás que sí.
- Apuesta lo que quieras, galán, conmigo no vas a poder.

Se fue y no volvió hasta los tres días, la barba recortada, los músculos marcados y la pose de "puedo con todas" lo decían todo. Me quería para él. Vino a hablarme de libros y de cine, me dijo maravillas de todas las cosas que pudo. Quiso endulzarme los oídos con su platica culta. Trajo consigo una botella de vino, del mejor que pudo encontrar, de tal y cual uva, de algún lugar lejano. Quiso impresionarme. Se le olvidó un pequeño detalle.

- Hola, linda, ¿cómo estás?
- Bien, qué bueno que llegas... Sara, él es Mario. Mario, ella es Sara, mi novia.

Se le olvidó que si no estoy interesada no es por su falta de su cultura, ni por su mal gusto al vestir, ni porque no sea realmente guapo. Lo único que me molestaría en realidad es su sexo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El hada de color morado

Érase una vez un hada de color morado... su historia fue escrita en la puerta de una chica con una cama de princesa loca de manicomio y unos audífonos que transtornan la realidad a su paso. Algún día le tomaré fotos y podrán leer lo que de ella fue.

Ensueño

Hoy desperté entre flores de mármol, frías y tersas, pétalos de roca labrada que inertemente eran inmunes al tiempo. Hoy volaba con alas de cartón en un cielo empapado de dudas, caí en un cráter lleno de espuma corrosiva y es que la Tierra estaba celosa de mi vuelo. Hoy caminé entre hiedras con los pies desnudos, sentí el dolor en las plantas y las pupilas, entonces un clamor monotónico calló mis lágrimas. Hoy me vulneraron miles de voces monocromáticas, monosilábicas, persistentes en su aullido aturdidor, despechado y despreciante, desmerecido. Hoy tuve sed de un agua que no se bebe, navegué desiertos en su búsqueda y encontré arena movediza. Hoy no cerré los ojos para no perderme nada, para viajar entre imágenes y palabras que lo dijeran todo, lo expresaran todo, lo supieran todo. Hoy desperté en contra de mi voluntad, abrí los ojos sabiéndome ignorante y quise volver a soñar pero las flores de piedra se habían perdido para siempre.

Desire

Falling... the ocean swallows my heart, my brain, I think no more. I got lost in the sea. That's all.  Falling... deep. I feel the water in my launghs, the heavy burgain of the past running deep into my throught. I'm guessing is some sort of redemption, the killing of a shadow. No, I am not suicidal. I just want to eliminate the nasty feeling of that someone who's being watching me all this time. So... I got myself into the ocean, swalloed the water in an impulse for redemption... redemption. Cleansingnes -what I need. It is a crazy desire -I know, yet a strong desire. I must go for it. I must let myself go into the ocean, fall into the water, go deep... deeper... deeper. The water is cold, solid and so blue it almost feels black. My body is a mere mass of colapsing air. Nothing is left to be told, to apologise, to forget, 'cause everything if washed by the salt pushing it out of my skin. Heavyly, I fall. Once my feet had touched the bottom -rock bottom- I begin the jo...