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Jaguar...

Ya no sé cómo escribirte, las palabras, los métodos, se acaban, rompo en silencio. Callo. Mi boca, mis dedos, yacen silenciosos en el recuerdo de tu imagen. Decir que quisiera que estuvieras aquí ya no es suficiente, nada cambia, sigo esperando que entres por alguna puerta y me tomes en tus brazos para olvidar la repentina soledad que me ahoga. Callar es fácil, hacer que no siento no lo es. Hablo, escribo, grito a todo pulmón que me agota la espera continua... pero nada cambia, porque la vida tiee un ritmo que debemos seguir y hay barreras irrompibles que quisiera derribar con las manos desnudas. Si te escribo es porque ya no sé cómo hablarte, las palabras y los métodos son insuficientes. Me haces falta, un día tras otro cuando no estás aquí, me haces falta, y me esgarro las ideas, las fantasías, los sentidos para olvidar o recordar que aquí esuviste, que me tuviste a tu lado y tocaste mi piel como si fuera tan profunda como el océano. Cierro los ojos, abro la mente y tu mirada me observa desde algún punto lejano, me desnuda y siento frío, ese frío externo de saberte lejos. Se me acaban las expresiones, incluso las lágrimas parecen agotadas ahora, y los sueños que se van con la memoria desaparecida, te desvanses tú y estoy sola...
Palabras más, palabras menos, silencio tangible. Si supieras lo que mi mente predice cuando hablamos, lo bien que conosco ya tus respuestas automáticas, me siento ilusa. Vas y vienes, voy y vengo, pero nada se queda, es todo efímero, se desvanece entre mis dedos como humo blanco, inoloro. Si conocieras tú mi verdadero nombre, el rostro que escondo bajo la ropa, la vida dentro de mi piel, soy un mundo complejo. La distancia abruma, confunde, enfría la memoria de mis manos que ya no saben cómo se siente tu cuerpo, el recuerdo en mi mente ya vacío de significado... A quién añoro... Y ahora olvido, como tú olvidas, y sabemos bien que cada vez hay que volverse a reconocer, porque el mundo bajo mi piel ignora al tuyo, porque las capas adyacentes se hacen cada ves más gruesas y nadie las entiende.
Dime ahora quién eres, necesito saber. Dime si me sientes y si me buscas a tu lado con tanta frecuencia como yo lo hago. Dime que he perdido la razón y mis suspiros ya no tienen causa, que se me han agotado los sueños y la realidad, que está junto a mi, tiene tus ojos... al menos mírame de lejos y encuentra tú las palabras que a mi me faltan para saber cómo escribirte.

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Érase una vez un hada de color morado... su historia fue escrita en la puerta de una chica con una cama de princesa loca de manicomio y unos audífonos que transtornan la realidad a su paso. Algún día le tomaré fotos y podrán leer lo que de ella fue.

Ensueño

Hoy desperté entre flores de mármol, frías y tersas, pétalos de roca labrada que inertemente eran inmunes al tiempo. Hoy volaba con alas de cartón en un cielo empapado de dudas, caí en un cráter lleno de espuma corrosiva y es que la Tierra estaba celosa de mi vuelo. Hoy caminé entre hiedras con los pies desnudos, sentí el dolor en las plantas y las pupilas, entonces un clamor monotónico calló mis lágrimas. Hoy me vulneraron miles de voces monocromáticas, monosilábicas, persistentes en su aullido aturdidor, despechado y despreciante, desmerecido. Hoy tuve sed de un agua que no se bebe, navegué desiertos en su búsqueda y encontré arena movediza. Hoy no cerré los ojos para no perderme nada, para viajar entre imágenes y palabras que lo dijeran todo, lo expresaran todo, lo supieran todo. Hoy desperté en contra de mi voluntad, abrí los ojos sabiéndome ignorante y quise volver a soñar pero las flores de piedra se habían perdido para siempre.

Desire

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