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Querida Sara:



Esta es la carta que te escribo desde lejos, sin creer que la leas, esperando que lo hagas sin habértela enviado (ilusa de mí)... Yo qué sé, a lo mejor un día encuentras esta libreta donde guardo todos los recuerdos apilados de lo que un día fue y otras cosas más que no he dicho en público pero que me gusta decirte sin que lo sepas.
Hace un par de días abrí mis apuntes y encontré tantas cosas que te dije, que nos dijimos. Encontré fotos perdidas entre los archivos de la computadora y sonreí al vernos. Éramos distintas... y tan iguales... No lo sé. Quería decirte, simplemente, que ahora que te pienso lo hago con cariño, olvidé (por desición propia) todo aquello que nos causó roces en un pasado. Es una lástima que hayamos tenido que despedirnos tan abrúptamente, pero así es la vida. Quisiera estar tan cerca del mar ahora.
Hoy extrañé platicar contigo, como lo hacíamos aquellas veces en que salíamos al Café Azul y todo era tan nuevo, tan fresco, tan sutil. Recordé esa tarde que nos encontramos en la galería y hablamos horas sobre algún tipo de arte que no terminábamos de entender (la verdad es que estaba mal hecho, pero eso no podíamos decirlo). Extrañé las tardes en el parque soleado, caminando, hablando de nada en específico y de todo al mismo tiempo, como si puedieramos abarcar al universo en un intercambio de palabras y desenredar todos los hilos negros de la maraña del espacio. Éramos sencillas, nos complicamos solas en el camino. Así es la vida.
Sólo quería decirte que te sigo escribiendo...

Saludos.

Lia

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Ensueño

Hoy desperté entre flores de mármol, frías y tersas, pétalos de roca labrada que inertemente eran inmunes al tiempo. Hoy volaba con alas de cartón en un cielo empapado de dudas, caí en un cráter lleno de espuma corrosiva y es que la Tierra estaba celosa de mi vuelo. Hoy caminé entre hiedras con los pies desnudos, sentí el dolor en las plantas y las pupilas, entonces un clamor monotónico calló mis lágrimas. Hoy me vulneraron miles de voces monocromáticas, monosilábicas, persistentes en su aullido aturdidor, despechado y despreciante, desmerecido. Hoy tuve sed de un agua que no se bebe, navegué desiertos en su búsqueda y encontré arena movediza. Hoy no cerré los ojos para no perderme nada, para viajar entre imágenes y palabras que lo dijeran todo, lo expresaran todo, lo supieran todo. Hoy desperté en contra de mi voluntad, abrí los ojos sabiéndome ignorante y quise volver a soñar pero las flores de piedra se habían perdido para siempre.

Desire

Falling... the ocean swallows my heart, my brain, I think no more. I got lost in the sea. That's all.  Falling... deep. I feel the water in my launghs, the heavy burgain of the past running deep into my throught. I'm guessing is some sort of redemption, the killing of a shadow. No, I am not suicidal. I just want to eliminate the nasty feeling of that someone who's being watching me all this time. So... I got myself into the ocean, swalloed the water in an impulse for redemption... redemption. Cleansingnes -what I need. It is a crazy desire -I know, yet a strong desire. I must go for it. I must let myself go into the ocean, fall into the water, go deep... deeper... deeper. The water is cold, solid and so blue it almost feels black. My body is a mere mass of colapsing air. Nothing is left to be told, to apologise, to forget, 'cause everything if washed by the salt pushing it out of my skin. Heavyly, I fall. Once my feet had touched the bottom -rock bottom- I begin the jo...