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La mirada de Elisa

Era un viernes por la tarde. La mañana había sido ajetreada, Elisa se vio inmersa en un millón de problemas que jamás creyó pudieran pasarle a ella, su madre, su hermano, su prima... toda la familia estaba aún paralizada por lo sucedido. Elisa había cambiado radicalmente la pasividad de sus días por un constante caos en desarrollo y había acontecido tan rápido que no había tenido tiempo de asimilarlo todo. Cuando el frío vespertino empezaba a tocar las ventanas, Elisa, mientras hablaba con su madre, se acercó al ventanal de la sala y admiró las nubes, luego bajó su vista a los árboles de la calle, después a las personas, volvió a subir los ojos y contó estrellas por un buen rato.
Isidora, la madre de Elisa, preparaba la cena tratando de sopesar el chocolate con los hechos mañaneros, puso la leche a hervir, sacó unos tamales del refrigerador y puso la cafetera "por si a alguien se le antoja un cafesito con pan para bajarse las penas". Alma, la prima, empezó a poner la mesa mientras notaba que Elisa había dejado de contestar a las palabras de su madre; no hizo mucho caso, había que preparar todo para cenar pronto e irse a dormir, un buen sueño reparador era lo que le hacía falta a esa desmembrada familia.
Elisa dejó a las estrellas en paz, miró al cielo, miró a la nada... Elisa se quedó ahí plantada, ya no pensaba nada, no sentía nada, sólo miraba. Su cuerpo respiraba y latía por requerimiento del instinto, pero ella nada sabía, nada.
Y así pasó, ese fue el día en que Elisa sólo se quedó mirando.

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Ensueño

Hoy desperté entre flores de mármol, frías y tersas, pétalos de roca labrada que inertemente eran inmunes al tiempo. Hoy volaba con alas de cartón en un cielo empapado de dudas, caí en un cráter lleno de espuma corrosiva y es que la Tierra estaba celosa de mi vuelo. Hoy caminé entre hiedras con los pies desnudos, sentí el dolor en las plantas y las pupilas, entonces un clamor monotónico calló mis lágrimas. Hoy me vulneraron miles de voces monocromáticas, monosilábicas, persistentes en su aullido aturdidor, despechado y despreciante, desmerecido. Hoy tuve sed de un agua que no se bebe, navegué desiertos en su búsqueda y encontré arena movediza. Hoy no cerré los ojos para no perderme nada, para viajar entre imágenes y palabras que lo dijeran todo, lo expresaran todo, lo supieran todo. Hoy desperté en contra de mi voluntad, abrí los ojos sabiéndome ignorante y quise volver a soñar pero las flores de piedra se habían perdido para siempre.

Desire

Falling... the ocean swallows my heart, my brain, I think no more. I got lost in the sea. That's all.  Falling... deep. I feel the water in my launghs, the heavy burgain of the past running deep into my throught. I'm guessing is some sort of redemption, the killing of a shadow. No, I am not suicidal. I just want to eliminate the nasty feeling of that someone who's being watching me all this time. So... I got myself into the ocean, swalloed the water in an impulse for redemption... redemption. Cleansingnes -what I need. It is a crazy desire -I know, yet a strong desire. I must go for it. I must let myself go into the ocean, fall into the water, go deep... deeper... deeper. The water is cold, solid and so blue it almost feels black. My body is a mere mass of colapsing air. Nothing is left to be told, to apologise, to forget, 'cause everything if washed by the salt pushing it out of my skin. Heavyly, I fall. Once my feet had touched the bottom -rock bottom- I begin the jo...